miércoles, julio 29, 2009

Ya tardaban. En Pitchfork se han puesto las pilas esta semana y han puesto un nueve a Seasun, la estupenda canción que abre el nuevo maxi de Delorean (y la misma nota le han puesto hoy a otro hit veraniego-barcelonés, el Sunshine de John Talabot). Parafraseando la firma que aparece al final de todas las entradas en el blog de Carla: yo ya lo sabía.

lunes, julio 27, 2009

Otra de las cosas que quería comentar sobre el festival de Benicàssim es el tema de los ingleses. Se ha convertido ya, en los últimos tres años, en un lugar común lo de decir que "hay demasiados ingleses" en el festival. Dejando aparte las connotaciones xenófobas y de nacionalismo rancio que pueda tener esa afirmación -por no hablar de quien dice eso después de años teniendo a Reading o Glastonbury como meta-, un hecho que he constatado empíricamente este año es que, cuando un español ve a alguien más o menos pintón por Benicàssim, inmediatamente interpreta que esa persona no puede ser española. Ergo, se dirige a ella en inglés. Y eso vale tanto para gente que trabaja en o para el festival, como para muchos de los asistentes nacionales que demuestran así esa idiosincrasia provinciana de la que todavía no logramos deshacernos, por muchas generaciones de Erasmus que vayamos dejando atrás.

viernes, julio 24, 2009

Este mes ha sido el de los conciertos mainstream: primero vimos a Kylie en la Plaza de Toros (maravillosa, a pesar del patinazo de su colaboración con Miguel Bosé), luego a The Killers en Benicàssim (pa-ya-sos), y ayer a Madonna en el Vicente Calderón.
Lo de ayer fue bastante aburrido, a pesar de la gracia que tenía ir viendo a famosos de medio pelo en la zona VIP (los invitados de última hora como yo éramos legión, y aun así no se llenó el estadio). Los nuevos arreglos que ha hecho para alguna de las canciones son horribles, las imágenes con mensajes pseudo-new age y remedos del National Geographic eran de vergüenza ajena, y alguno de los interludios de baile y video que hacía para ganar tiempo y cambiarse de traje no tenían ningún sentido. Por no hablar del momento bizarro con los gitanos rumanos (faltaba la cabra) y un decorado rustic chic que incluía ruedas de carro.
El montaje escénico era espectacular, desde luego, pero una vez superada la sorpresa y la admiración por el despliegue tecnológico, lo que le fallaba era el contenido. Y mira que con ese repertorio plagado de hits inolvidables lo que debería de sobrarle, de hecho, es contenido como para satisfacer al más exigente.
Al final, lo que comentaba la gente era que hay que ver qué en forma está para su edad, cómo corre, salta y baila durante todo el concierto, que ya me gustaría a mí estar así a los cincuenta. Pues muy bien. La historia me suena: escenarios espectaculares, tecnología punta, repertorio mediocre (o más bien repertorio estupendo echado a perder) y un/a adolescente arrugado/a corriendo sin parar de un lado a otro del escenario. Ya tenemos a otro Mick Jagger para el saco.

miércoles, julio 15, 2009

Cuando veo a gente que critica el FIB, ese deporte nacional (en España parece haber tantos programadores de festivales como entrenadores de fútbol), puedo entender perfectamente sus motivos. A menudo incluso los comparto. Pero también tengo claro que esa misma gente, o bien no ha ido nunca al festival, o son demasiado viejos para disfrutarlo.
Un paseo por el camping y el ambiente de euforia que se vive allí desde anteayer es una inyección de ilusión y de alegría. Si tienes veinte años y ganas de pasarlo bien con gente que comparte tus gustos, el FIB es un sueño: un campamento de verano que es más bien una ciudad donde todo el mundo está unido por el amor (mayor o menor, pero evidente) por la música.
Vale, yo tampoco vendría ya si no fuese para trabajar, pero es que yo hace mucho que no tengo veinte años.
Acaba de llegar el primer camión de Oasis, esto está a punto de empezar.

martes, julio 14, 2009

Llegamos a Benicàssim ayer al mediodía. A media tarde fuimos al recinto y montamos la oficina. También me di un paseo por los nuevos terrenos: el espacio se ha ampliado muchísimo, la carpa FIB Club ha reculado un buen tramo y ha cambiado de orientación, y el Fiberfib.com es ahora un escenario abierto. Ayer los escenarios estaban aún a medio montar, igual que nuestros espacios de trabajo.
Esta mañana, después de comprobar por el camino que ya hay muchos miles de personas en el pueblo, hemos empezado a coger el ritmo: emails, llamadas, reuniones, preparativos. El FIB ya está a la vuelta de la esquina. Dos días más y empieza el lío.